viernes, 9 de noviembre de 2012

Sencillamente lo que soy

Dicen que ha cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro  

protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que solo cabe el ímpetu de los años jóvenes.

Yo no se si me habre vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfrute tanto de cada momento de mi existencia como ahora.

Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas, descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas. Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás.

Y a pesar de ello quererme mucho. Cuando me miro al espejo. No busco la que fui. Sonrío a la que soy ahora. Me alegro del camino andado, asumo lo no conseguido, y siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado porque ahora me estorba.

Su mundo de ilusiones y fantasía, ya no me interesa.